¿Sabéis ese sentimiento de que sabes que algo va a ser tan bueno que antes de que empiece ya estás deseando que no acabe? Pues eso resume estos tres días en Calella de Palafrugell.
Del lugar sólo puedo decir maravillas. Si habéis visto la película de Mamma Mia y, por casualidad, algún capítulo de Doctor Mateo, es una mezcla de los dos. Pueblo pesquero lleno de casas blancas y antiguas calles de piedra. Si a eso le sumas la mejor compañía que puedes tener, ¿qué más puedes pedir?
Desde las pegadizas muletillas y las interminables risas por chistes que nadie más entendería, hasta cosas que parecen tan insignificantes como un cuadro de plantitas. Todo tiene historia y todo es memorable.
Gracias por estos días. Os quiero. ♥



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